La voz del trovador de los sueños, de Leonides Gregorio Crespo

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9788416198047

Las historias son diferentes. Cada persona la va haciendo posible, a medida que traza en el tiempo, las líneas de su vida. Mientras no exista una catástrofe o un infortunio colateral, los individuos somos auténticos dueños de nuestro destino. La vida hermosa, pilar fundamental de la creación, ha surgido para algo muy importante e interesante, sin embargo, dependerá de la actitud y del esfuerzo de cada quien. Somos sus autores, aunque el creador o la evolución nos haya permitido nacer. Cada vida es un cuento y cada cuento siempre tendrá un final. Hasta el momento, nunca ha existido una historia o un relato que no tenga final. Mientras el tiempo pasa, quienes tienen en sus manos, la pluma de lo posible y de lo imposible, pueden ir modificando o cambiando el estilo de la narración para que en el fin o punto definitivo, sea un final feliz, aunque parezca triste y no deseado. Las narraciones, en su mayoría, traen un final, pero de los momentos difíciles y complejos que se presentan en el camino. En cambio el final de la vida, es el final. Por lo tanto, se requiere sabiduría y disposición cuerda e ingeniosa para conducir la vida por senderos prósperos y cubiertos de cosas hermosas y gratas; hacer que esa narración nos vaya llevando y aprovechando de una vez lo que vamos encontrando y haciendo realidad, porque cuando, lamentablemente, nuestro libro sea cerrado para siempre, ya nada se podrá aprovechar, por lo menos en este edén.

La vida es un cuento. Y en este libro se ven plasmadas muchas de ellas. Hay diversas historias, distintos cuentos y relatos; cada uno con un desarrollo y desenlace diferente. En los cuentos y relatos que aparecen en esta obra, se pueden encontrar circunstancias y actitudes, propias del hombre común. Todas tienen un desarrollo y un matiz muy particular. Cada uno de los cuentos y relatos, deja ver ante los ojos del lector, aspectos comunes que se originan a partir de la idiosincrasia, de la actitud y de las variadas costumbres de la humanidad. También podrá encontrar, temas de interés para el crecimiento humano, artículos, ensayos, reflexiones y poemas. Una variedad que, a la vez nos demuestra, que verdaderamente, la vida es un cuento y en esos cuentos, reales por supuesto, prevalecen muchos fundamentos, de los cuales se pueden encontrar, una gran cantidad, al adentrarse en esta historia de historias y de consejos.

Leónides Gregorio Crespo, es un venezolano (de Baragua, estado de Lara), cuya vida merece ser conocida al ser realmente sorprendente.

Acudió por primera vez a la escuela cuando tenía 9 años, pero ya desde su más tierna infancia contaba con una inteligencia e imaginación privilegiada. Su primer y más influyente maestro fue su padre, un sexagenario, campesino y analfabeto, que le narraba historias y leyendas, y que le hacía leer un viejo libro sagrado. De él aprendió la historia política y social de su país, y lo más destacado de la historia universal, haciendo hincapié en la primera y segunda guerra mundial.

Fue a partir del segundo grado, cuando se aventuró a escribir para no olvidar todo lo que escuchaba y aprendía de su padre. Con tan sólo 11 años ya plasmó su arte en su primer manuscrito. Desde entonces, ha llovido mucho y ha pasado por diferentes géneros y subgéneros.

Siendo sólo un bachiller, funda “El vocero de la buena nueva”, un periódico de carácter religioso, que sólo tuvo una aparición al no recibir apoyo y recibir duras críticas de algunos líderes religiosos.

Desde que estudiaba primaria, se convirtió en un maestro itinerante, enseñando a todos aquellos que quisieran de manera gratuita. En reconocimiento a su gran labor, al concluir el bachillerato, fue asignado como maestro de aula, pero en el año 2000, el gobierno lo despidió sin justificación. En el 2002 comenzó a trabajar en una escuela rural, pero en el 2005 lo volvieron a despedir.

Nunca ha perdido el ánimo de escribir. Por lo que desde el año 2011 colabora con El Diario de Lara y tuvo su propio programa de radio “Techos de cartón” que tuvo que abandonar por presiones y amenazas.

Uno de sus relatos aparece en el libro “La Voz del trovador de los sueños”. Un libro donde se aprende que los sueños se forjan con la magia y las manos del escritor son los encargados de plasmar sobre el papel la esencia de las historias únicas, eternas e inolvidables que se ocultan en el devenir del tiempo y en recuerdo de los osados lectores.

Entrando ya en el libro, quiero dejar constancia que me ha gustado mucho. Me parece un hombre “rebelde”, fiel a sus convenciones y creencias, cuales deja constancia en cada una de las historias que se cuentan en este sencilla narración.

Sabe tocar diferentes géneros y subgéneros, pero su reflexión final, es el reflejo de lo que pasa en el día a día, y fiel reflejo de la vida en momentos y lugares.

El libro nació de forma solidaria, creado por su coordinador, Alberto Blanco como manera de ayudar, y no para beneficiar a nadie. surgieron de dos sorteos del periódico digital de Facebook “La realidad de la libertad” creado por el mismo Alberto, y que deja un buen sabor de boca. Además, quiero dejar claro ante todo, que sus beneficios irán destinados la Federación de Padres de niños con Cáncer. Un proyecto precioso, que todos aquellos que estamos pasando por esta enfermedad, sí nos ayudas nunca te arrepentirás.

Venezuela ya no es lo que era. No es aquel país donde, con una España pasando el tiempo de la postguerra, ponían su poco dinero en un trasatlántico aquellos emigrantes, que con el sueño de volver a su país, y queriendo  ayudar a su familia, se marchaban a miles de kilómetros de la tierra donde les vio nacer. ¡Quién lo iba a decir hasta hace  12 años, hasta los pobres se permitían el lujo de tomar whisky!.

El Gobierno de Chávez, al llegar al poder en 1999, se les dio educación (la universidad era gratuita, algo impensable en España), salud y vivienda a millones de personas que, incluso hoy día sienten agradecimiento.

Hace tres años, comenzaron con la inseguridad, los cortes de luz y agua, y largas colas para comprar productos de primera necesidad. ¡Había comenzado una gran crisis! pero jamás se pensó que se deterioraría tan rápido.

Hoy día, sin embargo, es una tierra donde la escasez de alimentos y los productos de primera necesidad alcanzan niveles crónicos. La desesperación se hace notar tras largas horas frente a la puerta de un supermercado, para una vez más, marcharse con las manos vacías. Muchas horas seguidas, bajo una sombrilla como único modo de protección, para irse sin nada. Una derrota que se siente palpable en el ambiente.

Y los que lo consiguen deben sufrir horas de calvario, sin saber que productos habrá en sus estantes (sí es que aún queda algo). Muchos hasta pernoctan en las puertas del supermercado, llegando muchas veces a marcharse sin poder dar alimento a todos los integrantes de la familia.

Cada día, son muchos los que sueñan con huir de esa “locura” en lo que se ha convertido el día a día, intentando subsistir. Ya no hay encuestas, ni análisis o cifras que resuman sus sentimientos, ni la perdida uno a uno de los lujos de vivir en Venezuela.

Cada día, la sociedad vive más encerrada, sin embargo, hay muchos apagones; en las residencias, en el sector público, en los centros comerciales de todo el país la electricidad se racionaliza (salvo Caracas que está protegida). Desde el 2009, miles de ciudadanos se han acostumbrado a estar pendientes de desconectar sus electrodomésticos, por miedo a que se dañen. Hasta hay quien ha decidido comprar una planta eléctrica.

En cuanto a los cortes de agua, aquí ya nadie se salva. En casi todos los techos se ha añadido un tanque azul para “estar más libre” y no tan pendiente de los racionamientos. Sin embargo, llega amarillenta y sucia, con un olor fuerte a hierro y que impregna la piel, haciendo arder los ojos. Hay comunidades, que han logrado construir su propio pozo, del que pueden sacar agua de la profundidad de la tierra. Y en los manantiales siempre hay gente esperar llenar sus botellas, etc.

Al llover, no deja de haber problemas para las mayorías, porque las inundaciones y derrumbes afectan a miles de personas. Los hoteles y edificios residenciales de clase alta se abastecen mediante camiones cisterna. El lujo aún se percibe, mientras el resto sufre.

Hoy día, muchos disponemos de una doble vivienda, o sabemos lo que es darnos un capricho. Sin embargo, para un venezolano este aspecto está prohibido. El 87% de la sociedad, indica que su ingreso no es suficiente para comprar sus alimentos básicos. ¿Ahorrar o subsistir? Está claro.

La pérdida de capacidad adquisitiva, hace que muchos dejen sus estudios de lado (médicos, ingenieros, etc.) para poder trabajar como taxistas, barman, comerciales, etc. Ante todo deben de saber aprender a salir adelante y saben que del Gobierno poco pueden esperar.

Las comunicaciones cada día son peor. Muchas familias tienen hijos, primos, hermanos, etc. lejos, pero pese a la distancia el venezolano adora a su familia y la necesita tener cerca. Las llamadas internacionales son privativas, Internet disfruta de la conexión más lenta de Sudamérica. Lo que desata la rabia y la impotencia.

Y, aun así, viven encerrados, aislados, por el mido que sufren en su vida diaria, con tantas historias de descuartizamientos, secuestros, etc. Las noches en las zonas lujosas dejaron de escuchar música, para sólo escuchar a los animales tropicales que no saben realmente de la situación que sufre su país, pero que desde tiempos remotos subsisten como pueden.

También es cierto, que no sólo se muere por crímenes, hay que sumar las miles de muertes que por una simple gripe se acaba con los pies en las tumbas, dado que se corre el riesgo de convertirse en neumonía y no hay medicina que pueda sanar. Según el ministerio de Salud, en el 2015 aumentó hasta el 31% la mortalidad en hospitales. ¿Quién lo iba a pensar siendo pionera en microscopia electrónica, investigación de la diabetes, la erradicación de la malaria, el estudio genético y un largo etcétera? No quiero ni pensar, lo que debe de ser ir a una consulta de un facultativo, y escuchar la palabra cáncer, dado que al no haber medicamento significa muerte segura.

Quien lo iba a decir, mientras Cuba está aprendiendo a abrirse al mundo y ya deja hasta actuar a los Rolling Stone!Estoy convencida de que nadie se lo hubiera creído hace un año! Hay un país que si el resto del mundo no hace nada, no va a frenar su declive, convirtiéndose sólo en un país deseado por sus explotaciones petrolíferas.

Una forma de ayudar a las personas, que como yo, nos dedicamos al mundo de la literatura, y que por un infortunio de la vida están pasando un mal momento, es comprar y disfrutar con los buenos libros que se siguen realizando. En este caso, os recomiendo el de Leónides, no sólo por ser un escritor bueno, con gran trayectoria y experiencia, que me ha hecho disfrutar mientras lo leía de un rato agradable, sino como modo de ayuda en su salvación. Recuerda que el dinero recaudado irá a parar la Federación de Padres de niños con Cáncer.

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